Seguro que puedes recordar los días en los que te levantaste de un salto, te pusiste de pie y sentiste esas ganas inmensas de comerte el mundo ya desde el comienzo.

Ese sentimiento de que eres imparable y todo va a salir bien, seguro que sabes de lo que te estoy hablando.

También ocurre a veces en determinado momento del día, que hablas con alguien, lees una frase o simplemente llega a tu mente cierto pensamiento y de repente: ¡boom! Tu estado mental se eleva. Te sientes arriba y estás dispuesto a enfrentarte a cualquier reto.

Genial.

Por otro lado, seguro que recuerdas también todas esas mañanas que te levantas sintiéndote terriblemente mal. Esas que no tienes fuerzas si quiera para levantarte de la cama y una sensación de malestar mental te invade.

De repente todo es gris y el mundo se ha convertido en un lugar aterrador. Te falta la confianza y la motivación necesaria para enfrentarte aptamente al mundo.

¿Qué ocurre aquí?

Por lo general, la mayoría de las personas pasan sus vidas buscando siempre ese high y tratando de evitar los lows a toda costa.

Y tiene sentido, porque cuando estás arriba es mucho más fácil tener éxito en las cosas que emprendes. Estás dispuesto a invertir más tiempo y esfuerzo e incluso tu mente parece que funciona mejor.

Sin embargo, cuando estás abajo, tu camino hacia el éxito parece el más aterrador de los infiernos.

Así pues, es muy posible que tú también te estés preguntando:

¿Cómo controlas estas emociones? ¿Cómo te mantienes siempre arriba y evitas venirte abajo?

Te voy a dar la solución.

Y es una solución definitiva y realmente práctica. Más reveladora seguramente que cualquier cosa que hayas probado hasta la fecha.

Allá va:

La solución es reconocer que ambas son ilusiones. Sí, así es. Ambas ilusiones.

Y se lo que estarás pensando ahora: Wtf? Yo venía aquí a entender como estar siempre arriba y ahora me cuentan que estar arriba es solo una ilusión.

Pero analicemos más a fondo la solución.

Si bien es cierto que recuerdas momentos en los que estabas arriba también recuerdas momentos en los que estabas abajo. Siempre hay de los dos, nunca de uno solo.

Tendrías un verdadero problema si tu estado mental siempre estuviese por los suelos y tuvieses la certeza de que siempre va a estar por los suelos, pero esto nunca pasa. Siempre puedes contar con la seguridad de que sea lo que sea lo que te esté ocurriendo, sea como sea que te estés sintiendo, eso también pasará.

En algún momento vendrán otras emociones, es necesario. Si son muy positivas vendrán otras más negativas y si son muy negativas, serán las positivas esta vez.

Es un proceso cíclico que no acaba nunca. De hecho, cualquier mente sana funciona de esa forma, en ondas, en ciclos, y tratar de mantenerse siempre en una posición u otra es realmente hacer el tonto. No se puede.

Sin embargo, al reconocer que ambas son ilusiones, le restas importancia a las emociones.

El verdadero problema.

Entiende algo. El problema no viene porque estés arriba o estés abajo, el problema viene porque crees que ahí dónde estás es dónde te mereces estar y dónde vas a estar siempre. Dónde los resultados de tu vida te han llevado a estar.

Imagina que estás en uno de esos highs. De repente tu mente hace un cálculo rápido y piensa: Ohh, me siento genial, eso es porque lo estoy haciendo genial con mi vida. Y lo mismo al revés: me siento en la mierda, eso es porque lo estoy haciendo fatal.

Ahí querido amigo, en ese razonamiento ilógico e inútil que tiene lugar en tu mente, es dónde se encuentra el verdadero problema, no en la emoción en sí misma.

Las emociones al fin y al cabo solo son emociones. Y eso es lo que tienes que aprender a reconocer. El hecho de que lo estés partiendo en la vida o lo estés haciendo de pena se mide con otros factores, no con las emociones que estés experimentando en cierto momento exacto, pues estas son cíclicas, dinámicas y bastante arbitrarias.

Así pues, tu objetivo no debe ser el de mantenerte siempre arriba en la emoción para así poder rendir al máximo, sino simplemente el de dar un paso atrás, salirte del sube y baja, y aprender a hacer lo que sea que tengas que hacer independientemente de las emociones que atravieses en el momento.

Aunque parezca complicado es algo que se puede hacer si se dispone de la intención y se aprende a adaptar la mente a tener ese comportamiento. Puedo poner mi vida en ello.

Las dos caras de una misma moneda.

La clave está en estar arraigado en ti mismo y no depender de tu estado emocional. Si necesitas venirte arriba para hacer cualquier cosa que tengas que hacer, aunque lo consigas y te vengas arriba, eventualmente sufrirás porque después de cada subida siempre está esperando una bajada.

Son las dos caras de una misma moneda. Puedes dar un paso atrás y no entrar en el juego. Puedes verlo desde lejos y observarte experimentando ciertas emociones pero sin identificarte con ellas. Aprovechar los highs sin depender de ellos, y sufrir los lows en su medida siempre sin estancarte allí.

Pero en el momento en que des de nuevo un paso hacia delante y entres en el juego identificándote con una emoción, aunque sea una positiva, sufrirás.

Es así como funciona el juego. Puedes entenderlo y obrar consecuentemente o puedes ignorarlo y verte abocado a una montaña rusa continua repleta de subidas y bajadas.

Ahora que ya lo sabes, es tu decisión elegir aplicarlo o no aplicarlo, creerlo o no creerlo.

Estoy seguro de que elegirás la opción correcta.

Espero que te haya resultado tan revelador como me lo resultó a mí,

1Saludo, Saül!

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