Desde el día en que decidí poner mis ideas y el ideal de vida que en lo más profundo de mi alma sentía que quería vivir por encima de todo lo demás, me he visto frecuentemente abocado a tener que defraudar a muchas personas.

Antes realmente me acojonaba, me sentía mal si sentía que estaba defraudando a mi madre, a mi padre, a mis amigos o a la gente que me importaba. Quería cambiar lo que siempre había sido y llegar a ser lo que soñaba. Cada vez que lo intentaba, cada vez que hacía algunos pequeños cambios que me que pensaba que me acercaban un poco más a mi meta, sentía como muchas de las personas cercanas a mi estaban en desacuerdo con mis decisiones y me lo echaban en cara. Era difícil avanzar.

Es algo que ocurre cuando tratas de crecer, que mucha de la gente a tu alrededor te dice que no deberías recorrer ese camino. No ocurre con todas las personas -gracias a dios, siempre quedan algunos, aunque sean pocos, que te dicen “yo creo que te saldrá bien y estaré ahí para apoyarte” y ves que realmente lo sienten así-  pero sí que pasa con una gran mayoría. Y es jodido porque tomar grandes decisiones, cuando no sabes aún muy bien si las cosas saldrán como tú esperas o te habrás dejado algo con lo que no contabas y se joderá, da miedo.

Si al miedo natural que sientes le sumas el sentimiento que te genera pensar que vas a defraudar a algunas personas que aprecias, la decisión más lógica que se aparece es desistir, abandonar sea cual sea la idea que tienes en mente y conformarte con que las cosas sigan siendo como siempre.

Así me mantuve yo durante un largo tiempo, tenía estallidos en los que trataba de lanzarme a hacer aquello que quería hacer en el futuro y hacía algunos cambios, pero tan pronto como lo hacía empezaba a sentir esa presión y aparecían un montón de problemas que no me acababan de gustar. Era un proceso cíclico de intento de expansión-frenazo-retroceso. Y cada día que pasaba me veía igual de lejos de conseguir todo aquello que quería.

Pero todo esto cambió cuando lo entendí. Cuando me hice la pregunta que se debería hacer toda persona cada vez que le dicen que no debería hacer algo. He defraudado a algunas muchas personas desde que decidí que iba a vivir a mi manera y no os voy a mentir, es duro.

Es duro pero es necesario. Y todo cobra sentido cuando nos preguntamos: ¿Voy a defraudarlos a ellos o a defraudarme a mí? Y si realmente vas en serio, si realmente las tienes todas de que eso a lo que te lanzas es con certeza eso que tanto quieres, y que es un tenerlo todo o no tener nada, la respuesta se hace evidente.

Es entonces cuando te sientes bien, y te da igual defraudar a quien sea que tengas que defraudar porque entiendes que lo importante es no defraudarte a ti mismo. Esa es, el primer contrato es que tienes que estar bien contigo mismo. Porque si no estás bien contigo mismo, por mucho que estés bien con los demás en realidad no vas a poder estar bien nunca.

Sé que puede ser difícil de entender y mucho más difícil aun de llevar a la práctica pero la satisfacción que obtienes de vivir fiel a tus principios es ya superior a todo el sufrimiento que te pueda generar.

Una vez entiendes que es tu vida, que tomarás las decisiones que tengas que tomar y que la gente cercana a ti solo tiene dos opciones, la de aceptarlo y apoyarte o la de no aceptarlo y dejar de estar a tu lado, entonces todo cobra sentido.

Porque si alguien que se supone que te quiere no está dispuesto a darte la libertad para que puedas cometer tus propios fracasos y tus propios éxitos, si no está dispuesto a animarte y motivarte a hacer la locura que sea que quieras hacer, no merece estar a tu lado. Y una cosa es explicarte un punto de vista contrario o expresar su opinión y decirte que aun así confía lo suficiente en ti y en tu juicio como para animarte a que hagas lo que sientas, y otra muy diferente la de oponerse a tu cambio o echarte cara lo equivocado que estás o animarte a que dejes de perseguir eso que deseas.

Te invito a que a partir de ahora te hagas la pregunta y lo analices. Pregúntate si prefieres defraudar a los otros o defraudarte a ti. Porque si realmente sientes que debes hacer algo, la respuesta se hará más que evidente. Tu vida es solo tuya y no necesitas cumplir las expectativas de nadie más.

####

Hola lector. Si has llegado hasta aquí quiero felicitarte. Creo que este es un concepto muy importante que quizás nunca habías pensado y que irás asimilando poco a poco a medida que las experiencias de tu vida te hagan pensarlo de nuevo. 

Las ideas que escribo en el blog tienen eso, que no basta únicamente con leerlas una vez para entenderlas y vivirlas y notar sus beneficios. Es necesario que vuelvas a ellas y es necesario que tomes acción. Si no has leído aun mi ebook “Toma Acción Ahora” realmente te estás perdiendo mucho potencial de este blog. 

Para conseguirlo únicamente debes introducir tu nombre y email en la caja de abajo y te enviaré un correo con en enlace para que puedas descargarlo.

Te veo allí, 1Saludo!!