Highs & Lows. Como mantenerte siempre arriba.

Highs & Lows. Como mantenerte siempre arriba.

Seguro que puedes recordar los días en los que te levantaste de un salto, te pusiste de pie y sentiste esas ganas inmensas de comerte el mundo ya desde el comienzo.

Ese sentimiento de que eres imparable y todo va a salir bien, seguro que sabes de lo que te estoy hablando.

También ocurre a veces en determinado momento del día, que hablas con alguien, lees una frase o simplemente llega a tu mente cierto pensamiento y de repente: ¡boom! Tu estado mental se eleva. Te sientes arriba y estás dispuesto a enfrentarte a cualquier reto.

Genial.

Por otro lado, seguro que recuerdas también todas esas mañanas que te levantas sintiéndote terriblemente mal. Esas que no tienes fuerzas si quiera para levantarte de la cama y una sensación de malestar mental te invade.

De repente todo es gris y el mundo se ha convertido en un lugar aterrador. Te falta la confianza y la motivación necesaria para enfrentarte aptamente al mundo.

¿Qué ocurre aquí?

Por lo general, la mayoría de las personas pasan sus vidas buscando siempre ese high y tratando de evitar los lows a toda costa.

Y tiene sentido, porque cuando estás arriba es mucho más fácil tener éxito en las cosas que emprendes. Estás dispuesto a invertir más tiempo y esfuerzo e incluso tu mente parece que funciona mejor.

Sin embargo, cuando estás abajo, tu camino hacia el éxito parece el más aterrador de los infiernos.

Así pues, es muy posible que tú también te estés preguntando:

¿Cómo controlas estas emociones? ¿Cómo te mantienes siempre arriba y evitas venirte abajo?

Te voy a dar la solución.

Y es una solución definitiva y realmente práctica. Más reveladora seguramente que cualquier cosa que hayas probado hasta la fecha.

Allá va:

La solución es reconocer que ambas son ilusiones. Sí, así es. Ambas ilusiones.

Y se lo que estarás pensando ahora: Wtf? Yo venía aquí a entender como estar siempre arriba y ahora me cuentan que estar arriba es solo una ilusión.

Pero analicemos más a fondo la solución.

Si bien es cierto que recuerdas momentos en los que estabas arriba también recuerdas momentos en los que estabas abajo. Siempre hay de los dos, nunca de uno solo.

Tendrías un verdadero problema si tu estado mental siempre estuviese por los suelos y tuvieses la certeza de que siempre va a estar por los suelos, pero esto nunca pasa. Siempre puedes contar con la seguridad de que sea lo que sea lo que te esté ocurriendo, sea como sea que te estés sintiendo, eso también pasará.

En algún momento vendrán otras emociones, es necesario. Si son muy positivas vendrán otras más negativas y si son muy negativas, serán las positivas esta vez.

Es un proceso cíclico que no acaba nunca. De hecho, cualquier mente sana funciona de esa forma, en ondas, en ciclos, y tratar de mantenerse siempre en una posición u otra es realmente hacer el tonto. No se puede.

Sin embargo, al reconocer que ambas son ilusiones, le restas importancia a las emociones.

El verdadero problema.

Entiende algo. El problema no viene porque estés arriba o estés abajo, el problema viene porque crees que ahí dónde estás es dónde te mereces estar y dónde vas a estar siempre. Dónde los resultados de tu vida te han llevado a estar.

Imagina que estás en uno de esos highs. De repente tu mente hace un cálculo rápido y piensa: Ohh, me siento genial, eso es porque lo estoy haciendo genial con mi vida. Y lo mismo al revés: me siento en la mierda, eso es porque lo estoy haciendo fatal.

Ahí querido amigo, en ese razonamiento ilógico e inútil que tiene lugar en tu mente, es dónde se encuentra el verdadero problema, no en la emoción en sí misma.

Las emociones al fin y al cabo solo son emociones. Y eso es lo que tienes que aprender a reconocer. El hecho de que lo estés partiendo en la vida o lo estés haciendo de pena se mide con otros factores, no con las emociones que estés experimentando en cierto momento exacto, pues estas son cíclicas, dinámicas y bastante arbitrarias.

Así pues, tu objetivo no debe ser el de mantenerte siempre arriba en la emoción para así poder rendir al máximo, sino simplemente el de dar un paso atrás, salirte del sube y baja, y aprender a hacer lo que sea que tengas que hacer independientemente de las emociones que atravieses en el momento.

Aunque parezca complicado es algo que se puede hacer si se dispone de la intención y se aprende a adaptar la mente a tener ese comportamiento. Puedo poner mi vida en ello.

Las dos caras de una misma moneda.

La clave está en estar arraigado en ti mismo y no depender de tu estado emocional. Si necesitas venirte arriba para hacer cualquier cosa que tengas que hacer, aunque lo consigas y te vengas arriba, eventualmente sufrirás porque después de cada subida siempre está esperando una bajada.

Son las dos caras de una misma moneda. Puedes dar un paso atrás y no entrar en el juego. Puedes verlo desde lejos y observarte experimentando ciertas emociones pero sin identificarte con ellas. Aprovechar los highs sin depender de ellos, y sufrir los lows en su medida siempre sin estancarte allí.

Pero en el momento en que des de nuevo un paso hacia delante y entres en el juego identificándote con una emoción, aunque sea una positiva, sufrirás.

Es así como funciona el juego. Puedes entenderlo y obrar consecuentemente o puedes ignorarlo y verte abocado a una montaña rusa continua repleta de subidas y bajadas.

Ahora que ya lo sabes, es tu decisión elegir aplicarlo o no aplicarlo, creerlo o no creerlo.

Estoy seguro de que elegirás la opción correcta.

Espero que te haya resultado tan revelador como me lo resultó a mí,

1Saludo, Saül!

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¿Qué hacer ahora? 

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Valora los resultados por encima del potencial.

Valora los resultados por encima del potencial.

Seguro que en algún momento te has regocijado en ti mismo pensando: Yo podría hacer eso. Pero no lo has hecho. Y pensarás que no lo has hecho, no porque no puedas hacerlo, claro está, sino porque tenías que hacer otras cosa más urgentes o importantes. Eso es. Siempre hay algo más urgente o importante que hacer.

Por ejemplo:

Podrías haberle dicho hola a esa chica atractiva que estaba sentada en el banco del parque, pero no lo hiciste porque estabas de compras y lo prioritario era encontrar la sudadera que te faltaba.

Podrías haber salido a correr 3 tardes la semana pasada pero no lo hiciste porque tenías un examen el viernes y evidentemente tenías que estudiar a tope.

También podrías haber comido una ensalada ayer por la noche pero comiste pizza porque la tenías ya en la despensa y puedes empezar a comer sano en cualquier momento que elijas, como por ejemplo mañana o la semana que viene.

Claro.

Somos seres humanos y nos gusta sentirnos bien siempre. Es por eso que siempre tenemos una excusa preparada para cada tarea que deberíamos hacer y no realizamos.

Pero no te confundas, tener una excusa no justifica absolutamente nada, es algo que tienes que entender si quieres que las cosas empiecen a irte mejor.

Esto es algo que personalmente, me alegró entender. Me di cuenta que no estaba yéndome tan bien como podría en muchos ámbitos de mi vida, precisamente porque me creía de verdad todas las excusas que me ponía. De verdad que realmente me las creía, como creo que se las creen la mayoría de las personas.

Hasta que por fin hallé una regla simple y efectiva que me ha hecho obligarme a dar mucho más de mí.

Esto es lo que quiero compartirte aquí, esta regla.

Estoy seguro de que al igual que yo, que muchas veces me estancaba en mis propias excusas sin llegar a poder ver que estaba atrapado en ellas, mucha otra gente no se ha dado aún cuenta de esto y sigue engañándose y realizando el mismo proceso mental que nos lleva al fracaso.

Porque al final, como dijo Richard Feynman, Premio Nobel de Física en 1965: El primer principio es no engañarse a uno mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar.

Así pues mi regla para esto es la siguiente:

Valora los resultados por encima del potencial.
Nada queda demostrado hasta que no se ha hecho. No una vez, sino cada vez.

Porque el potencial es pura basura. Está claro que en algunos casos será verdad que podrías haber ejecutado la opción correcta sin problema alguno, pero en más del 90% de los casos no lo es.

Por tanto mi consejo es que a partir de ahora, desprecies absolutamente cualquier juicio basado en el potencial y tengas únicamente en cuenta los resultados.

No dependas nunca más del potencial para sentirte realizado. Aunque lo hayas hecho mil veces, aunque creas saber con certeza que ya lo tienes dominado. Si lo tienes tan dominado entonces no te cuesta nada hacerlo otra vez. Hazlo y siéntete bien por ello. Pero no te regocijes pensando en todo el potencial que tienes y no usas porque no es el momento apropiado, porque en realidad no lo tienes.

Al final es la acción y no todos esos razonamientos los que conducen al progreso. Así que si quieres progresar, si quieres de verdad empezar a hacer que las cosas sucedan en tu vida, vas a necesitar grandes dosis de acción y cero excusas.

¿A que estás empezando para hacer eso que tienes en mente y aun no has hecho?

Nada cuenta hasta que no queda realizado.

1Saludo, Saül!

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Por cierto, puedes contarme en los comentarios si te ha ocurrido alguna vez eso de contentarte únicamente con la satisfacción de creer que puedes hacer algo sin llegar a hacerlo, estaré encantado de escucharte.

Y también puedes transmitirme tu inmenso amor dándole like a la Página de Facebook!! Nos vemos pronto!

Como tomar decisiones de forma efectiva.

Como tomar decisiones de forma efectiva.

Uno de los grandes rasgos que caracterizan a la raza humana es que tenemos el poder de decidir. Nathaliel Branden dijo una vez que nosotros somos la única especie que puede formular una visión de qué valores merece la pena seguir y entonces seguir los opuestos. Le doy la razón.

Muy poco sabe la gente corriente sobre la ciencia de tomar decisiones y sobre el papel tan crucial que estas juegan en la vida de todas las personas. Son tus decisiones las que han ido determinando lo que has sido hasta día de hoy y serán estas las que lo sigan haciendo en el futuro.

Aunque en la escuela te enseñaron algebra, biología, historia y lengua, nunca se te reveló que reglas aplicar cuando tuvieses que afrontar una decisión importante, ni cómo deberías enfocar los grandes dilemas de tu vida para poder salir airoso de ellos.

Podrás pensar que eso es algo que te enseña la vida. Claro que no. No tienes más que alzar la vista y observar a la gente de tu alrededor para darte cuenta de que sucede. Podrás ver cómo independientemente de la edad, el género, la cultura o la ideología de cada persona, existen individuos que deciden bien e individuos que deciden mal.

Algunos que entienden estas normas, toman buenas decisiones y lo están haciendo bien en la vida, y otros por el contrario van de mal en peor, errando en cada una de las decisiones que toman.

Tomar buenas decisiones es algo que en cierta medida se puede aprender. Lo de en cierta medida es importante. Cuando me refiero a que se puede aprender no me estoy refiriendo a que exista una formula exacta que te permita elegir siempre la opción correcta. Esto no existe.  En cada decisión, debido a la naturaleza de la misma, siempre está presente el factor incertidumbre.

Aun así, lo que sí puedes hacer es optimizar el proceso por el cual tomas decisiones. Entender que tuvieron en común todas esas decisiones acertadas que tomaste y aplicarlo al resto de decisiones que vayas a tomar. Crear una metodología con la que si bien no aciertes 100%, maximices las posibilidades de encontrar la opción correcta.

Conseguir que tomar decisiones, incluso cuando son complicadas, se torne algo mucho más fácil y agradable. De esto va este artículo, de aprender las bases que te lleven a encontrar las mejores opciones. ¿Prometo mucho? Compruébalo tú mismo.

Dos tipos de decisiones.

Antes de continuar es importante mencionar que existen dos tipos de decisiones en relación a la importancia de las opciones disponibles. Y que será en función del tipo, que apliquemos unas reglas u otras.

Por una parte están lo que vamos a llamar las decisiones intrascendentes, es decir, aquellas cuyas opciones no nos importan demasiado.  Por ejemplo, imagina que vas a un restaurante y te dan a elegir entre pasta, carne o pescado. Si bien tienes que decidir, no lo piensas demasiado porque a fin de cuentas, a menos que estés en una dieta o algo similar, las consecuencias de dicha decisión no afectan demasiado a tu felicidad. En el peor de los casos acabarás comiendo algo que te guste menos y disfrutarás igualmente de la velada.

En el otro lado, tenemos las decisiones trascendentes. Estas son las que contienen opciones que sí que afectan en gran medida a tu felicidad. Esas que hacen que te estreses y te estrujes los sesos pensando y repensando cual será de entre todas la opción correcta, y que ocurrirá con tu felicidad si te equivocas.

Cosas como seguir estudiando una carrera que no estás seguro de que te vaya a hacer feliz o abandonarla y dedicarte a otra cosa. Invertir 200 euros en un curso online ahora o ahorrar esos 200 euros para más un proyecto más adelante…

Realmente, lo que para una persona puede ser una decisión trascendente, para otra puede ser intrascendente. El punto no está en la decisión en sí sino en cómo afectan las diversas opciones de esta decisión a la felicidad de la persona.

Es importante distinguir unas de otras porque en tanto que en las primeras solemos decantarnos por aquello que sentimos sin pensarlo demasiado o sin tener en cuenta que ocurrirá si nos equivocamos, en las segundas, actuar de la misma forma podría acarrearnos problemas graves.

Es sobre estas últimas, sobre las decisiones trascendentes y que realmente importan, sobre las que voy a hablar más extensamente.

La clave para tomar decisiones.

Alguien dijo una vez que los grandes hombres se decantan por la que creen que es la mejor opción rápidamente y después son lentos en cambiar su elección, mientras que el resto de la gente hace precisamente lo contrario. Son lentos en decantarse por la que creen que es la mejor opción, y cambian muy rápidamente de opciones.

[Tweet “Decide rápido y cambia de decisión despacio. No al revés.”]

Esta pues, es la clave para tomar decisiones acertadas. Dejar el miedo y la inseguridad a un lado y elegir. Tomar la que creas en ese momento que es la mejor opción, por muy inseguro que estés de que lo sea, y tratar de ir con ella hasta el final.

Lo sé. Puede que ahora estés pensando: “¡Qué forma más tonta de cagarla!” Pero no es así. De hecho, mi experiencia me ha hecho entender la sabiduría que esconde este principio y ahora explicaré porqué:

Lo curioso de seguir este procedimiento, de aferrarte a una opción y tratar de ir con ella hasta el final es, primero que nada, que te fuerzas a ser sincero contigo mismo, a decidir y a dejar en claro lo que tú en tus adentros sientes que es lo mejor. Te ahorras toda la historia de yo quiero esto pero no está bien visto, y puede que esta persona no se lo tome bien y blablabla, porque a fin de cuentas uno acaba eligiendo lo que a uno más le conviene. Por lo tanto, qué mejor que ahorrarte ese tiempo que gastas tratando de racionalizar y convencerte de las cosas.

Lo segundo, y tal vez lo más importante, es que cuando tratas de convencerte de que una alternativa es la correcta y te decides a ir con ella hasta el final, en el momento en el que te lanzas y empiezas a tomar acción, te das cuenta de si realmente crees en ella, de si realmente es la mejor opción, o de si existe otra alternativa más favorable.

Mientras estás estancado en el no saber que elegir, pasando rápidamente de una alternativa a otra, todas parecen siempre igual de buenas e igual de malas. Igual de confusas. Por el contrario, en el momento en el que dices que vas a por una en concreto, y te lanzas, las cosas empiezan a aclararse y se hace evidente si la buena es esa u otra diferente. (¡De nuevo tomar acción nos salva el pellejo!)

En cualquier caso. La indecisión es la peor de las decisiones. Elegir la mejor opción debe ser algo casi instantáneo. Se te presentan varias opciones y tú eliges la que de repente sientes y sabes que es mejor.

Si no sabes cuál es la mejor entonces es porque no tienes suficiente información, y de ninguna forma, darle vueltas y vueltas en tu cabeza va a hacer que te llegue esa información de la que careces.

Por tanto, y como siempre. La clave está en tomar acción. En hacer algo, más que en quedarse quieto sin hacer nada, esperando a que las cosas se aclaren un poco. Las cosas no se aclararán a menos que tú hagas algo para aclararlas, y en el caso de las decisiones, tratar de ir hacia delante con una opción es la mejor forma de aclararlas.

Tomas acción y aciertas o en el proceso te das cuenta de que estás fallando y cambias a la opción que realmente deberías haber tomado. Pero no puedes saber cuál la mejor opción si no das el paso. Deja de decidir despacio y decide rápido. Deja de cambiar de decisión rápidamente y tómate tu tiempo cada vez que quieras cambiar de alternativa.    

¿Demasiado simple? No importa.

Aplica esta regla las próximas veces que estés indeciso ante una decisión y te sorprendas deambulando de una opción a otra. Abandona la indecisión y ve hacia delante con la opción que de primeras sientas que es la correcta. Hazlo, observa que ocurre y ven a contarme cómo te ha ido. (directo a los comentarios)

Estoy 100% seguro de que vas a acabar escogiendo la opción correcta en tiempo récord y sobre todo que te va a cambiar la forma en que a partir de ese momento tomes las decisiones.

Con que esta idea te ayude la mitad que a mí me ha ayudado ya me doy por satisfecho.

Cuéntame ideas adicionales o que tal te ha parecido el post en los comentarios. Dale like a la página de facebook y suscríbete si no lo estás. Me alegra, de verdad, verte por aquí.

1Saludo, Saül.

¿Defraudar a otros o defraudarte a ti?

¿Defraudar a otros o defraudarte a ti?

Desde el día en que decidí poner mis ideas y el ideal de vida que en lo más profundo de mi alma sentía que quería vivir por encima de todo lo demás, me he visto frecuentemente abocado a tener que defraudar a muchas personas.

Antes realmente me acojonaba, me sentía mal si sentía que estaba defraudando a mi madre, a mi padre, a mis amigos o a la gente que me importaba. Quería cambiar lo que siempre había sido y llegar a ser lo que soñaba. Cada vez que lo intentaba, cada vez que hacía algunos pequeños cambios que me que pensaba que me acercaban un poco más a mi meta, sentía como muchas de las personas cercanas a mi estaban en desacuerdo con mis decisiones y me lo echaban en cara. Era difícil avanzar.

Es algo que ocurre cuando tratas de crecer, que mucha de la gente a tu alrededor te dice que no deberías recorrer ese camino. No ocurre con todas las personas -gracias a dios, siempre quedan algunos, aunque sean pocos, que te dicen “yo creo que te saldrá bien y estaré ahí para apoyarte” y ves que realmente lo sienten así-  pero sí que pasa con una gran mayoría. Y es jodido porque tomar grandes decisiones, cuando no sabes aún muy bien si las cosas saldrán como tú esperas o te habrás dejado algo con lo que no contabas y se joderá, da miedo.

Si al miedo natural que sientes le sumas el sentimiento que te genera pensar que vas a defraudar a algunas personas que aprecias, la decisión más lógica que se aparece es desistir, abandonar sea cual sea la idea que tienes en mente y conformarte con que las cosas sigan siendo como siempre.

Así me mantuve yo durante un largo tiempo, tenía estallidos en los que trataba de lanzarme a hacer aquello que quería hacer en el futuro y hacía algunos cambios, pero tan pronto como lo hacía empezaba a sentir esa presión y aparecían un montón de problemas que no me acababan de gustar. Era un proceso cíclico de intento de expansión-frenazo-retroceso. Y cada día que pasaba me veía igual de lejos de conseguir todo aquello que quería.

Pero todo esto cambió cuando lo entendí. Cuando me hice la pregunta que se debería hacer toda persona cada vez que le dicen que no debería hacer algo. He defraudado a algunas muchas personas desde que decidí que iba a vivir a mi manera y no os voy a mentir, es duro.

Es duro pero es necesario. Y todo cobra sentido cuando nos preguntamos: ¿Voy a defraudarlos a ellos o a defraudarme a mí? Y si realmente vas en serio, si realmente las tienes todas de que eso a lo que te lanzas es con certeza eso que tanto quieres, y que es un tenerlo todo o no tener nada, la respuesta se hace evidente.

Es entonces cuando te sientes bien, y te da igual defraudar a quien sea que tengas que defraudar porque entiendes que lo importante es no defraudarte a ti mismo. Esa es, el primer contrato es que tienes que estar bien contigo mismo. Porque si no estás bien contigo mismo, por mucho que estés bien con los demás en realidad no vas a poder estar bien nunca.

Sé que puede ser difícil de entender y mucho más difícil aun de llevar a la práctica pero la satisfacción que obtienes de vivir fiel a tus principios es ya superior a todo el sufrimiento que te pueda generar.

Una vez entiendes que es tu vida, que tomarás las decisiones que tengas que tomar y que la gente cercana a ti solo tiene dos opciones, la de aceptarlo y apoyarte o la de no aceptarlo y dejar de estar a tu lado, entonces todo cobra sentido.

Porque si alguien que se supone que te quiere no está dispuesto a darte la libertad para que puedas cometer tus propios fracasos y tus propios éxitos, si no está dispuesto a animarte y motivarte a hacer la locura que sea que quieras hacer, no merece estar a tu lado. Y una cosa es explicarte un punto de vista contrario o expresar su opinión y decirte que aun así confía lo suficiente en ti y en tu juicio como para animarte a que hagas lo que sientas, y otra muy diferente la de oponerse a tu cambio o echarte cara lo equivocado que estás o animarte a que dejes de perseguir eso que deseas.

Te invito a que a partir de ahora te hagas la pregunta y lo analices. Pregúntate si prefieres defraudar a los otros o defraudarte a ti. Porque si realmente sientes que debes hacer algo, la respuesta se hará más que evidente. Tu vida es solo tuya y no necesitas cumplir las expectativas de nadie más.

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Hola lector. Si has llegado hasta aquí quiero felicitarte. Creo que este es un concepto muy importante que quizás nunca habías pensado y que irás asimilando poco a poco a medida que las experiencias de tu vida te hagan pensarlo de nuevo. 

Las ideas que escribo en el blog tienen eso, que no basta únicamente con leerlas una vez para entenderlas y vivirlas y notar sus beneficios. Es necesario que vuelvas a ellas y es necesario que tomes acción. Si no has leído aun mi ebook “Toma Acción Ahora” realmente te estás perdiendo mucho potencial de este blog. 

Para conseguirlo únicamente debes introducir tu nombre y email en la caja de abajo y te enviaré un correo con en enlace para que puedas descargarlo.

Te veo allí, 1Saludo!!

Principios o Leyes Universales.

Principios o Leyes Universales.

Aquí una de mis mayores epifanías:

El universo está regido por una serie de leyes o principios. Estas rigen todo lo que existe y sus relaciones y se encuentran operando constantemente seamos conscientes de ellas o no.

Cada problema surge como resultado de haberse quebrantado alguna de estas leyes universales y así pues, se puede deducir que el ser humano sufre por una única razón: La falta de conocimiento.

Te enfrentas a problemas porque no entiendes cómo funciona la vida. La falta de conocimiento te lleva a tomar decisiones incorrectas que generan resultados no esperados y estos resultados no esperados son los causantes de esas malas emociones y sufrimiento.

Es algo así como si te estuvieses chocando de frente contra una pared sin caer en la cuenta que puedes rodearla o saltarla o abrir una puerta que la atraviese.

Para combatir tu sufrimiento solucionando los problemas, debes principalmente, entender el origen, la causa.

Entender porque estas obteniendo los resultados que estas obteniendo y que puedes hacer para obtener aquellos que realmente deseas obtener. El conocimiento es poder.

Es pues tu deber como seres humano que quiere eliminar o reducir el sufrimiento de su vida y maximizar su felicidad, tratar de encontrar y entender estos principios universales.

Observar lo que ocurre y tratar de entender porque ocurre, encontrar patrones que se repitan en los hechos y armar una teoría que se sostenga con ellos.

Esa es tu misión si deseas ser feliz. Detectar los principios, entenderlos, aplicarlos y en última instancia, explotarlos.

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En breves enviaré por correo más artículos sobre este tema. Si deseas recibirlos solo tienes que suscribirte.

Puedes hacerlo en el cuadro de abajo o aquí. 

12 frases que te harán pensar durante 12 meses.

12 frases que te harán pensar durante 12 meses.

En este post voy a compartir contigo algunas de las frases que más han influenciado mi vida y mi pensamiento en este último año.

Resulta que la verdad tiene ese poder de atravesar todas las mentiras y golpear fuertemente en lo más profundo de ti. Eso es lo que he sentido yo con estas frases. Que descubría una incógnita que siempre había estado ahí pero que nunca había conseguido vislumbrar.

Ya fuese porque al leerlas encontrara la explicación a muchas cuestiones de mi vida o porque en determinados momentos me vinieran estas frases a la cabeza como explicación a lo que me sucedía, estas han sido las frases que más me han impactado.

Tal vez te ayuden a desarrollarte a ti también. Tal vez, como yo, nunca vuelvas a ser el mismo…

Sin más, aquí te las dejo acompañadas de una breve interpretación personal:

“Todo lo comúnmente aceptado como cierto es falso” –Oscar Wilde

Cuanto más leo, más investigo, y más me conozco, más cuenta me doy de que no es lo que la gente desconoce lo que le causa infelicidad, sino aquello que cree que conoce pero no es así. Ese es el principal problema.

Trata siempre de entender el porqué de las cosas. Averigua los motivos que te impulsan a hacer lo que haces y estarás mucho más cerca de ser feliz que toda esa gran mayoría que simplemente se deja llevar por la corriente.

“Solo hay un camino hacia la felicidad y consiste en dejar de preocuparse por las cosas que están más allá de nuestro control” –Epiteto

Darme cuenta de esto fue, sin duda, un punto de inflexión en mi desarrollo como persona. No tiene sentido alguno malgastar energía preocupándote -y ni tan siquiera pensando- en aquello que está fuera de tu control. Lo que tenga que venir será pues bienvenido.

Por el contrario, puedes invertir esa energía en tratar de mejorar todas aquellas cosas que sí están en tu mano, que son muchas. Será el cómo manejes lo que está en tu poder y no aquello que te suceda, lo que determinará tu éxito o fracaso en la vida.

“Ya que el mundo no se va a ningún lado, no hay ninguna prisa” –Alan Watts

Esto a veces se nos pasa. La televisión, los anuncios, las películas, la forma en que se nos es contada la información… todo nos incita a vivir en esa especie de sprint continuo e infinito.

Creemos que si dejamos de correr la vida se acaba. Que nos vamos a perder un montón de cosas si no vamos de aquí para allá y de allá para acá. Y no es así.

El mundo no se va a ningún lado. No necesitas hacer las cosas a la velocidad que marca la sociedad. No tienes por qué querer tenerlo todo en este mismo instante. Está claro que a los vendedores de coches les interesa que quieras comprar su coche ahora mismo, pero respira. Relájate. Tómate un tiempo y disfruta lo que tienes.

El mundo no se va a ningún sitio. Tu vida no se va a acabar mañana y en el caso de que así fuese. ¿No sería mejor disfrutar tranquilamente lo que te queda, que correr por llegar a tiempo a todo lo que está por venir?

“La gente tiene tanto miedo a perder que ni siquiera lo intenta” -Kanye West

Debes cambiar tu mentalidad.  Seguro que durante toda tu vida has estado jugando a no perder cuando lo que tienes que hacer es dejar de pensar en que ocurrirá si pierdes y jugar para ganar.

El peor de los fracasos al final nunca es para tanto, y más aún si tienes un objetivo suficientemente grande por el que luchar.

Los ganadores son simplemente expertos perdedores. Nunca he visto a un inversor de éxito que no haya perdido dinero, pero por el contrario si conozco a muchos hombres mediocres que nunca han perdido un céntimo.

 “En lugar de ser un hombre exitoso, busca ser un hombre valioso. Lo demás llegará naturalmente” –Einstein.

Casi todo en este mundo está basado en el valor. El comercio está basado en el intercambio de valor en forma de productos y dinero. Las relaciones están basadas en el intercambio de valor mutuo entre los individuos… y muchas más cosas de las que crees.

Siempre que algo sea valioso para la sociedad esta lo reconocerá de diversas formas, ya sea ofreciendo dinero por ello, reconocimiento o cualquier otra cosa. Así que cambia el foco.

Ingéniatelas para ofrecer la mayor cantidad posible de valor a la sociedad y aquello que tanto deseas vendrá solo.

“Si estás en el lado de la mayoría es hora de detenerte a reflexionar” –Mark Twain

La gente por lo general suele respaldarse en las mayorías cuando no tiene verdaderos motivos para justificar algo.

¿Por qué cenas a la hora que cenas todos los días? Seguramente no sea porque así lo dicten tus valores o porque te hayas documentado e identificado que esa hora es la más recomendable para tu salud. Seguramente sea porque así se ha hecho siempre allí donde vives, es decir, porque así lo hace la mayoría.

Hacer algo porque todos lo hacen normalmente implica que no sabes el verdadero motivo por el que haces las cosas. Y eso no te ayuda en nada si quieres ser más feliz en tu vida.

Tu responsabilidad como individuo que busca la felicidad y que tiene suficiente intelecto como para pensar y decidir por sí mismo, es conocer los motivos subyacentes a tus acciones y asegurarte de que lo que haces, te aporta el mayor beneficio posible. Así alcanzarás la felicidad.

 “Elige un trabajo que amas y nunca más tendrás que volver a trabajar.” –Confuncio

El tiempo que tienes sobre este globo azul es limitado. Puedes pasar tu vida haciendo algo que te agrade, que tenga sentido para ti y que te motive a llevarlo más allá y tratar de conseguir cosas más grandes en la vida, o puedes desperdiciarlo haciendo algo que odias, 5 días a la semana, 4 semanas al mes, 11 meses al año.

El único que te obliga a hacer algo que no te gusta eres tú. Da igual que estés en las peores condiciones, siempre habrá un precio a pagar que te permitirá salir de esa condición y tratar de buscar una mejor.

Es jodido pero vale la pena. La cuestión es cuan dispuesto estás a luchar por aquello que quieres.

“Una mente necesita libros al igual que una espada una piedra de afilar” -Tyrion Lannister

Antes que tú y que yo, billones de billones de personas han poblado la tierra. Estas personas, por el mero hecho de ser seres humanos, han tenido problemas. Muchos de esos problemas, así como las soluciones que esas personas encontraron, están escritos en los libros.

Solo puedes vivir una vida, las decisiones que vas a tomar son limitadas, las experiencias de las cuales aprender lecciones también… Sin embargo, un libro es una puerta a otra vida diferente a la tuya. Puedes tomar otras decisiones sin tomarlas y vivir otras experiencias sin vivirlas.

Y más importante aún: puedes aprender todas esas lecciones y utilizarlas en tu vida para ser más feliz.

“Si no puedes explicar algo con palabras simples, es que no lo has entendido del todo” –Albert Einstein

A veces me ocurre que creo que se algo. Después se lo trato de explicar a un amigo o escribirlo en un post y me doy cuenta que no lo tengo tan claro como yo pensaba que lo tenía.

No es que no sepas expresarte, es que muchas veces no tienes tan claros como pensabas los conocimientos. Desde que me di cuenta de esto, cuando no puedo explicar algo fácilmente, vuelvo a la fuente y lo estudio de nuevo.

Y efectivamente siempre llega un punto en el que ya lo puedes explicar sin problemas. Es ahí cuando puedes estar seguro de que lo has entendido.

“No has de acumular, sino eliminar. No se trata de acumular cada día sino de disminuir cada día. Cultivarse a uno mismo culmina siempre en la simplicidad” –Bruce Lee

A menudo pensamos que cuanto más nos adentramos en un campo, más complicados se vuelven los conceptos y más enredado se vuelve todo. Pero esto no es así.

Si te fijas, la gente que realmente es buena en algo, no lo es porque posea un millón de técnicas diferentes y rebuscadas, sino todo lo contrario. Es buena porque ha entendido los pocos principios que de verdad funcionan.

Ha conseguido atravesar la ilusión de que las cosas son cada vez más y más complejas hasta llegar a un punto en el que hacer lo que hace se convierte en una tarea muy simple. Por eso tiene éxito.

Ese es el verdadero objetivo. No se trata de acumular cada día sino de disminuir cada día.

 “La realidad es una mera ilusión, aunque muy persistente” –Einstein

Entendemos que cuando ves una piedra, lo que realmente está ocurriendo es que tu mente está procesando lo que captan tus sentidos (la imagen que ves, su textura, su tacto…) y creando una interpretación de esa piedra.

Pero la piedra en sí puede ser otra cosa. Seguramente para un animal con un rango de visión más amplio, que puede apreciar muchos más colores, la misma piedra será en realidad otra cosa.

El mundo tal y como crees que es, es únicamente tu visión del mundo. Tú crees que las cosas funcionan de una forma porque has tenido una serie de experiencias y otra persona con experiencias distintas pensará que las mismas cosas funcionan de otra forma.

Por suerte tu interpretación se puede cambiar. Tu mente funciona con creencias, que no es más que aquello que das por sentado. Puedes detectar esas creencias y sustituirlas por otras que te ayuden más a conseguir tus propósitos.

Es una tarea difícil pero no imposible. La realidad es solo una ilusión pues todo está en la mente.

 “El hombre es solo sabio en busca de sabiduría. Cuando cree que la ha encontrado es un necio” –Anonimo.

Siento ser yo quien te lo diga. A fin de cuentas alguien tenía que decírtelo: La felicidad en sí es una búsqueda, no algo que puedas encontrar.

Ese pensamiento que tenías de que en algún momento, después de mucho trabajar en ti, tendrías todas las claves y todos los problemas solucionados, y podrías sentarte y relajarte y disfrutar de la vida, por qué ya habrías hecho todo el trabajo duro… Eso no existe.

Siempre van a haber nuevos problemas, nuevas ambiciones, siempre vas a poder llevar las cosas un paso más allá.

Pero no hay nada malo en que así sea, de hecho, es todo lo contrario. Si lo enfocas desde un nuevo punto de vista, descubres que no necesitas encontrar nada para ser feliz. Ser feliz es algo que se obtiene de dentro, no de fuera. Es algo que eliges. Cuando decides centrarte en lo positivo y no en lo negativo, cuando miras las cosas buenas y las lecciones de todo lo que te sucede…

Por otro lado lo que sí puedes hacer es ir recorriendo el camino, escalando la escarpada. Cuanto más recorras, más aprendas, y más descubras, más recursos tendrás y más fácil te será seguir subiendo.

No cometas el error de pararte y pensar que ya lo sabes todo porque en algún momento te estrellarás y maldecirás haberte parado.

La clave está en enfocarlo con optimismo y avanzar feliz. En aspirar a cada día más y comerte el mundo poco a poco. Paso a paso. Así es como se hace.

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