Seguro que en algún momento te has regocijado en ti mismo pensando: Yo podría hacer eso. Pero no lo has hecho. Y pensarás que no lo has hecho, no porque no puedas hacerlo, claro está, sino porque tenías que hacer otras cosa más urgentes o importantes. Eso es. Siempre hay algo más urgente o importante que hacer.

Por ejemplo:

Podrías haberle dicho hola a esa chica atractiva que estaba sentada en el banco del parque, pero no lo hiciste porque estabas de compras y lo prioritario era encontrar la sudadera que te faltaba.

Podrías haber salido a correr 3 tardes la semana pasada pero no lo hiciste porque tenías un examen el viernes y evidentemente tenías que estudiar a tope.

También podrías haber comido una ensalada ayer por la noche pero comiste pizza porque la tenías ya en la despensa y puedes empezar a comer sano en cualquier momento que elijas, como por ejemplo mañana o la semana que viene.

Claro.

Somos seres humanos y nos gusta sentirnos bien siempre. Es por eso que siempre tenemos una excusa preparada para cada tarea que deberíamos hacer y no realizamos.

Pero no te confundas, tener una excusa no justifica absolutamente nada, es algo que tienes que entender si quieres que las cosas empiecen a irte mejor.

Esto es algo que personalmente, me alegró entender. Me di cuenta que no estaba yéndome tan bien como podría en muchos ámbitos de mi vida, precisamente porque me creía de verdad todas las excusas que me ponía. De verdad que realmente me las creía, como creo que se las creen la mayoría de las personas.

Hasta que por fin hallé una regla simple y efectiva que me ha hecho obligarme a dar mucho más de mí.

Esto es lo que quiero compartirte aquí, esta regla.

Estoy seguro de que al igual que yo, que muchas veces me estancaba en mis propias excusas sin llegar a poder ver que estaba atrapado en ellas, mucha otra gente no se ha dado aún cuenta de esto y sigue engañándose y realizando el mismo proceso mental que nos lleva al fracaso.

Porque al final, como dijo Richard Feynman, Premio Nobel de Física en 1965: El primer principio es no engañarse a uno mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar.

Así pues mi regla para esto es la siguiente:

Valora los resultados por encima del potencial.
Nada queda demostrado hasta que no se ha hecho. No una vez, sino cada vez.

Porque el potencial es pura basura. Está claro que en algunos casos será verdad que podrías haber ejecutado la opción correcta sin problema alguno, pero en más del 90% de los casos no lo es.

Por tanto mi consejo es que a partir de ahora, desprecies absolutamente cualquier juicio basado en el potencial y tengas únicamente en cuenta los resultados.

No dependas nunca más del potencial para sentirte realizado. Aunque lo hayas hecho mil veces, aunque creas saber con certeza que ya lo tienes dominado. Si lo tienes tan dominado entonces no te cuesta nada hacerlo otra vez. Hazlo y siéntete bien por ello. Pero no te regocijes pensando en todo el potencial que tienes y no usas porque no es el momento apropiado, porque en realidad no lo tienes.

Al final es la acción y no todos esos razonamientos los que conducen al progreso. Así que si quieres progresar, si quieres de verdad empezar a hacer que las cosas sucedan en tu vida, vas a necesitar grandes dosis de acción y cero excusas.

¿A que estás empezando para hacer eso que tienes en mente y aun no has hecho?

Nada cuenta hasta que no queda realizado.

1Saludo, Saül!

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Por cierto, puedes contarme en los comentarios si te ha ocurrido alguna vez eso de contentarte únicamente con la satisfacción de creer que puedes hacer algo sin llegar a hacerlo, estaré encantado de escucharte.

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